LA CULTURA HISPANOAMERICANA DEL SIGLO XIX

Entender el proceso de formación de la cultura hispanoamericana del siglo XIX nos obliga a remitirnos a ver históricamente el proceso de transformación de la cultura, constituido por la mezcla de lo transmitido, lo aprendido y lo creado. Este proceso de cambio del siglo XIX va a configurarse por la lucha entre lo viejo y lo nuevo, es decir, el paso de la cultura colonial a la cultura hispanoamericana. Pero hablar de la cultura hispanoamericana es hablar de la multitud de culturas que configuran esta parte del mundo. Ahora la cultura hispanoamericana del siglo XIX va a pasar a tener tinte romántico-en cierta forma-, realista y modernista.
El tinte del romanticismo se presenta aquí por el reconocimiento de la naturaleza, la exploración de la sociedad, el sentimiento popular. Estas preocupaciones de los románticos que fueron línea de pensamiento van a pasar a otros planos como lo literario y lo artístico.
Una de las características principales de este periodo es la valoración del pasado, y es en Bolívar y en Martí donde mayor se evidencia esta característica. De ahí que la Conquista y la Colonización sean vistas como “épocas de barbaridades y tiranías”. Tanto Bolívar como Martí ven el pasado colonial con cierto resentimiento, y el último reivindica el pasado precolombino y en relación al pasado afirma “pero este pasado no es sólo preciso resucitarlo, sino que hay que fortalecerlo. Recuperarlo y hacerlo vivir en la América mestiza”. 
La valoración del pasado trae consecuencias negativas y positivas, las negativas se relacionan con la búsqueda de modelos foráneos que se traducen en la llegada de la colonización; y la positiva con la reescritura de la historia, que revalora el mundo prehispánico y coloca al indígena en primer plano.
Ahora, la colonización es defendida por pensadores como Sarmiento y Alberdi, cuyo pensamiento se oponía al de Martí. Para Alberdi cuyo pensamiento es europeo, planteaba que era necesario buscar una nueva dependencia, una nueva subordinación, pero libremente. Plantea que se debe producir un mestizaje en América de los mejores americanos con europeos, sin mezclarse con razas inferiores como la india o la negra.
Opuesto a Alberdi, Martí posee una concepción descolonizadora, él propone la “creación” para ser salvos de los modelos y modas extranjeras. Por otro lado sostiene que no se puede echar a caminar un país con ideas foráneas. En ese sentido la creación era la base para la descolonización y cuyas bases recaían en los caracteres nativos. Las ideas de Martí tuvieron un impacto en la Revolución Mexicana. Un lugar importante en la afirmación de la identidad mexicana será José Guadalupe Posada, quien le dará voz al indio a través de su arte. A partir de tomar lo indio como modelo de creación es que, posteriormente se dará origen al indoamericanismo y el afroamericanismo.En palabras de Martí la lucha contra lo “criollo exótico” es una lucha contra la colonización. Para la afirmación de nuestra identidad implica conocer nuestra historia antes que la historia occidental.
El proceso de revalorización del pasado precolombino fue de fundamental importancia para la formación de la identidad hispanoamericana. Se tuvo que llegar al siglo XX para considerar a las creaciones artísticas del mundo prehispánico como verdadero arte. Algunos estudiosos, consideraban que lo que produjo la América precolombina no podía ser calificado como arte y carecía de valor en comparación al arte clásico. Por otra parte consideraban que la belleza no era un rasgo que poseían las creaciones del mundo precolombino.
Aquí es necesario mencionar la figura de Humboldt porque fue el primero en centrar atención en la investigación de los objetos indígenas y el que despertó el interés en muchos viajeros por las antigüedades americanas. Gracias a él se inician los estudios de las culturas del nuevo mundo.
En esencia fue el romanticismo que centró su interés en lo exótico y revalorar el pasado americano, y fue el romanticismo el que hizo que llegara el “indianismo” y posteriormente al “indigenismo”. La revalorización del pasado americano de los románticos hizo posible, en cierta forma, a la formación de un proyecto de sociedad mestiza, idea que se desarrolló a fines de siglo.
Ahora, la cuestión de la identidad en Latinoamérica tomará cuatro respuestas: Hispanoamérica, Latinoamérica, Iberoamérica, Panamérica e Indoamérica.En el siglo XIX el problema de la identidad se vincula con el proceso de independencia. Aún aquí existe el rechazo al pasado español, y entre algunos países americanos se unen para hacer frente a España. Un ejemplo de ellos se da cuando Bolivia y Ecuador se alían con el Perú en la guerra contra España o los conocidos congresos convocados por Bolívar cuyo fin era la integración hispanoamericana. Bolívar va más allá al postular a una América libre e independiente, que rechace toda forma de colonialismo. El Hispanoamericanismo se sostiene por la unidad cultural, y la identidad está ligada al arte y a la literatura, pues estas “generan la independencia de espíritu que es necesaria para el progreso”. Tanto el arte como la literatura pueden cancelar el colonialismo y crear una autonomía intelectual y tienen una función libertaria. La independencia de espíritu significa buscar los temas de creación en la historia y la naturaleza y en razón de ello el cambio de asuntos extraños a asuntos americanos, a asuntos propios.

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