El quechua hoy en día,¿cuál es el quechua verdadero?
El Quechua: el idioma del Imperio de los Incas
El quechua o quichua llamada también runasimi, es el cuarto idioma más hablado en América y la lengua nativa más extendida del continente. El quechua es la lengua que se utilizó durante el Imperio de los Incas por excelencia y que en su momento de máximo esplendor durante el siglo XV, se extendía desde desde el Sur de Colombia hasta el norte de Argentina, pasando por los territorios actuales de Ecuador, Perú y Bolivia.
Tras la conquista española la lengua se conservó con gran vitalidad, en parte porque fue adoptada por los misioneros católicos como lengua de predicación.
Actualmente este idioma se habla en la zona occidental de Sudamérica y es, junto al español, el idioma oficial en Bolivia, Perú, Colombia, Chile, Ecuador y Argentina.

En Ecuador, el idioma es usado en la región andina, especialmente donde se asientan comunidades indígenas y en Chile en San Pedro de Atacama. Mientras que en Argentina, el quechua es ampliamente hablado en la provincia de Santiago del Estero.
Hoy, se estima el número de personas quechua-hablantes en 12 millones de personas en Sudamérica. Una lengua que, lejos de estar muriendo, renace desde la raíz.
La lengua del ser humano, Runasimi hace su reingreso y reencuentro con su cultura. Así como el cielo tiene nubes, los Andes tienen al Runasimi. Las lenguas Quechua como el Aymara son parte de nosotros como lo son nuestra Pachamama y nuestros Apus. El Quechua y el Aymara están y estarán siempre esperándonos. Somos nosotros quienes debemos dejar de darle la espalda.

El idioma oficial de la Cultura Inka fue el Runasimi, que es su nombre correcto, pero desde 1560 fue llamado como "Quichua" por Fray Domingo de Santo Thomás. En el Perú a partir de 1616 fue llamado como "Quechua" por Alonso de Huerta en su obra "Arte de la Lengua General de los Yndios de este Reyno del Pirú". Actualmente se habla en los territorios de Perú, Bolivia, Ecuador, Argentina y Chile.
Destacados lingüistas coinciden en que no existe en el mundo una lengua que pueda manifestar con un sólo verbo tantos estados de ánimo, tantos grados de dulcedumbre, o de ternura, o de pasión, o de ira o de desdén. El Quechua o Runasimi adquiere en estos casos la flexibilidad del manantial que se desliza por las praderas desgranando las músicas mas sutiles y reflejando todos los caprichos de la luz.

Del quechuañol y quechuanglish al Runasimi
El Quechua está en el vocabulario diario de los hispanohablantes de los Andes, tales como apellidos, nombres de ciudades, pueblos, comidas, calles, etc., se escuchan y leen en los cuatro suyös (actual Bolivia, Perú, Ecuador, Argentina y Chile). Está allí frente a nuestras caras aunque no lo reconozcamos. Es la base de muchas palabras que hemos convertido en quechuañol.
Pero en lugar de honrar nuestro idioma de origen, lo ignoramos, disfrazándolo en otra lengua implícitamente (cuando hablamos de comer “choclo” o que “lávate la cara, que tienes un ‘choqni’.”). O lo mezclamos en una frase español, como “mira esta ‘wawa’ tan linda.” Actualmente en la ciudad de Lima (llamada la “Ciudad de los Reyes” durante la Colonia) aún quedan los rezagos de quienes se rehúsan a aceptar la realidad multicultural y plurilingüística del Perú.Hoy el espíritu renovador ha llegado a los Andes y con él llega la energía y expresión a todo un pueblo tras 500 años de marginación lingüística y cultural.
Paradójicamente, hay un número creciente de personas que están aprendiendo el Quechua por medio de universidades e instituciones culturales en Europa y Estados Unidos. Mientras el abrumador interés por el uso del quechua ya hizo que Microsoft lance su popular sistema operativo en Runasimi, Google y su buscador en quechua, más cientos de páginas web sobre la cultura y lengua de los Inkas. El interés por aprender la lengua de los Inkas ha entrado a un nuevo nivel.

¿Qué regiones hablan el "verdadero" quechua hoy en día?
Ninguna región habla actualmente el quechua originario. Tal como ya hemos visto con nuestro ejemplo de pronunciaciones de las palabras correspondientes a tres y tú, todas las regiones han cambiado, y todas de maneras diferentes. El quechua originario no es hablado tal y como se habló en el pasado en ningún sitio; así, todas las variedades regionales de quechua habladas hoy en día difieren en mucho de aquella. Entonces, ninguna región de ningún sitio puede proclamarse hablante del ‘quechua originario’: ni Bolivia, ni Ecuador, ni Chavín, ni, por supuesto, tampoco Cuzco. Ningún sitio. Sencillamente, en la actualidad, ello resulta imposible para cualquier región, pues todas las lenguas cambian con el paso del tiempo.

De igual modo, es importante comprender que ninguna de las diferentes variedades regionales de quechua es en realidad más ‘originaria’ que otra. El quechua ha cambiado en todas partes, y resulta fundamental aceptar que ello también incluye al quechua de Cuzco, a pesar de las confusas ideas que mucha gente en los Andes tiene con respecto a este quechua particular (más tarde volveremos sobre este punto). Tal como se ha podido escuchar ya con las palabras correspondientes a tres y tú, el quechua cuzqueño no es más originario ni menos originario que el quechua de Chavín, Ecuador, Ayacucho, Bolivia o cualquier otra variedad.
Como es obvio, no tiene sentido la proclamación de ninguna región quechuahablante, como Cuzco, de poseer el ‘mejor’ o ‘más originario’ de los quechuas: ¡aceptarlo sería tan erróneo como decir que el castellano está ‘mal’ por no ser el “italiano verdadero” ni el “latín verdadero”! Evidentemente, el castellano no es ni mejor ni peor que el italiano, el francés, el portugués, o cualquier otra lengua; todas ellas no son más que diferentes descendientes del latín y ninguna el latín originario.

Con el quechua pasa exactamente lo mismo. Las diferentes variedades de quechua habladas en diferentes regiones no son mejores ni peores que las demás, cada una es, por igual, descendiente del quechua originario, solo que diferente. Es mejor disfrutar de esta diversidad y sentir orgullo de formar parte de la misma, antes que ser arrogante y pretender —de manera equivocada— que una forma regional de una lengua (casi siempre, la propia) es ‘mejor’ que las otras.
Autores:Ricardo Sánchez,Quechuaorg.


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