El ensayo hispanoamericano del siglo XX


EL ENSAYO HISPANOAMERICANO DEL SIGLO XX
Los orígenes del ensayo en Hispanoamérica se remontan a la época colonial, encontrando plena madurez durante el siglo XIX, que a raíz de la “Independencia” se perfila como género literario. Los intelectuales de la época escribieron a favor de la autonomía política y abrieron al pensamiento nuevas formas de expresión cuyo interés recae en una forma de emancipación mental. La expresión artística de lo ideológico fue buscada por los intelectuales de Hispanoamérica, y, el ensayo adquiere pleno desarrollo y una alta calidad artística con la renovación de la prosa realizada por el Modernismo. 
Las luchas por la independencia traen nuevas preocupaciones ideológicas y políticas, las cuales por supuesto se convierten en el tema fundamental de la literatura Latinoamericana, y el ensayo por su idiosincrasia reflexiva y concientizadora es el texto más idóneo para expresar los conflictos y las preocupaciones de este momento histórico. 
Desde sus orígenes, el ensayo se pone al servicio de las ideas sociales, políticas, económicas y culturales. Como precursores de esta corriente encontramos al argentino Domingo Faustino Sarmiento y al uruguayo José Enrique Rodo. Destaca fundamentalmente el mexicano José Vasconcelos, que escribe sobre filosofía, estética, historia, pero sus aciertos más notables los logra cuando escribe sobre el tema americano. Tal vez el más conocido de sus ensayos sea "La raza cósmica", donde postula que el futuro de los pueblos estará en manos de una raza arraigada en el trópico americano, cuna de la raza dominadora del mundo. Dicha raza, la raza cósmica, la raza mestiza de América, surgirá de la fusión de todas las razas. El dominicano Pedro Henríquez Ureña trata en su obra de comprender las esencias del americanismo. El argentino Ricardo Rojas sintetiza en sus escritos el alma de su país e intenta definir el concepto de argentinidad. José Carlos Mariátegui enfoca el ensayo desde el punto de vista de lo económico, sociológico y político con una filiación marxista. El novelista argentino Eduardo Mallea es el mejor intérprete del sentir argentino; su novela participa de la temática de sus ensayos. El mexicano Leopoldo Zea analiza los problemas generales de Latinoamérica y los específicos de la realidad de su país. 
Dentro del ensayo literario destaca el mexicano Alfonso Reyes, que, con una prosa de gran pureza, acude a la estética y a la sociología para escribir una extensa obra. Entre sus ensayos más importantes están "Cuestiones estéticas", "Visión del Anahuac", "La experiencia literaria" y "El deslinde". Otro importante ensayista literario es el ya mencionado Henríquez Ureña, cuyas obras más conocidas son "Ensayos críticos", "Historia de la cultura en América Latina" y "Plenitud de América".
Por último, el poeta y ensayista Octavio Paz analiza la idiosincrasia del mexicano en "El laberinto de la soledad", y en " El arco y la lira", la teoría de la expresión poética.
Le continúa un grupo de escritores que se puede considerar que integran cronológica e ideológicamente el momento más significativo del desarrollo de un pensamiento americanista. Entre los primeros tenemos a Domingo Faustino Sarmiento, Juan Montalvo. Igualmente debemos destacar a Eugenio María Hostos, Manuel González Prada, Manuel Ugarte y los hermanos García Calderón. Va surgiendo la preocupación de una expresión típicamente americana: elaboración de un pensamiento, que sin desligarse de los contenidos universales, reflejan un modo de ser, de reaccionar frente a las cosas, arraigo de ideas.
Hay que entender pues ese inicial auge del ensayo como un fenómeno asociado a la realidad social-histórica de un continente que quería cobrar total autonomía tanto política como cultural frente a España. Esto explica que el ensayo moderno surge en América antes que en la Península: aparece sobre todo como una necesidad y un instrumento de la búsqueda de la identidad y expresión original de las nuevas naciones. Este aspecto ha quedado como una constante permanente en el ensayo y el pensamiento de los escritores hispanoamericanos más destacados. 
Al tiempo surge un pensamiento que reacciona frente a los bárbaros del norte. Se empieza a tomar partido por lo latinoamericano.
Martí abogó por una expresión literaria hispanoamericana libre y verdadera, pero a la vez se mostró atento a las aportaciones de otras culturas.
 Rubén Darío acertó a resumir un clamor continental que fue muy importante para la formación de una conciencia latinoamericana, igualmente José Enrique Rodó en su Ariel (1900), cuya influencia fue fundamental en el pensamiento latinoamericano y en cuyo ensayo permitió “afirmar las virtudes del espíritu latino, con su aura estética y humanística, en el contexto de la modernidad americana y occidental, para educar a la juventud del continente en una mentalidad nueva” 
Este pensamiento se entreteje con el positivismo y su adopción en Latinoamérica, favorecida por el éxito de las teorías de la ciencia se desplegó en todos los campos del conocimiento: la filosofía, la educación, la psicología y hasta las manifestaciones artísticas y literarias, y sobre todo las históricas. Paralelamente con el positivismo, el modernismo cobra vigencia literaria. Igual carácter americanista tendrán los ensayos del dominicano Pedro Henríquez Ureña, y el mexicano Alfonso Reyes.
Acerca del ensayo contemporáneo hispanoamericano, mientras la poesía se fue renovando, la literatura en prosa adquirió las formas más variadas. Las que predominaron fueron las del ensayo y la ficción (novela y cuento). Y este ensayo continuó en algunos escritores en torno del problema de comprender a América que estaba unida a la protesta contra la agresividad de la política norteamericana que ya se había dado a comienzos de siglo con la mayoría de los ensayistas mencionados, lo cual creó un clamor continental y no debe ignorarse su importancia para la formación de una conciencia latinoamericana. Pero igualmente el ensayo se abrió hacia lo político nacional, y el nuevo rumbo se marcó sobre todo por lo estético lo literario, y en algunos casos por lo universal. Algunos nombres: Jorge Luis Borges, José Lezama Lima, Alejo Carpentier, Miguel Ángel Asturias, Julio Cortázar, Octavio Paz.

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